El autor reivindica la importancia de las entidades sin ánimo de lucro en todos los ámbitos de nuestra vida: cultural, educativo, medioambiental, deportivo, investigación, empresarial, emprendimiento, financiero, sucesorio… Áreas donde desarrollan actividades esenciales e imprescindibles.
No resulta infrecuente que, cuando se pregunta a alguien por las entidades sin ánimo de lucro que conoce, invariablemente enumere diversas ONG. Y es que las asociaciones o fundaciones que actúan en el ámbito de lo social, ya sean de carácter local, nacional o internacional, son las que primero se nos vienen a la cabeza al pensar en las entidades sin ánimo de lucro. Sin embargo, el ámbito de las entidades sin ánimo de lucro va mucho más allá.
En el mundo cultural, muchos museos, teatros, auditorios y espacios culturales son fundaciones o asociaciones, al igual que muchas de las organizaciones que promueven, dinamizan, financian o gestionan las actividades culturales, colectivos de artistas, grupos teatrales o musicales, etc.
En el campo educativo, numerosas entidades y proyectos que promueven la educación, tanto general como de determinados colectivos, son impulsados o desarrollados por entidades sin ánimo de lucro. Igualmente, muchos colegios que anteriormente reunían otras formas jurídicas son en la actualidad fundaciones, de la misma manera que muchos padres o estudiantes se han agrupado en asociaciones o que, entre las universidades existentes, algunas tengan la condición de fundaciones.
En materia de medioambiente, nos encontramos igualmente con que un gran número de los agentes que intervienen en su defensa y protección son fundaciones o asociaciones, cuyos ámbitos de actuación pueden ir desde lo más general hasta aquellas otras cuya actividad se centra en determinados ámbitos territoriales, ecosistemas, especies animales o vegetales, etc.
Llegados a este punto, hemos de reconocer que muchas personas pueden identificar a las entidades sin ánimo de lucro con los ámbitos culturales, educativos o medioambientales ya citados. Pero lo que ya no resulta tan habitual es conocer su importancia en otros campos como, por ejemplo, el de la investigación. Y, sin embargo, muchos de los principales centros de investigación son, precisamente, entidades sin ánimo de lucro (de hecho, las normativas reguladoras de los centros tecnológicos o de los agentes de I+D+i exigen que todos ellos se constituyan como entidades sin ánimo de lucro). Adicionalmente, también podemos destacar a todas aquellas fundaciones que financian proyectos de investigación, a las asociaciones científicas, así como a todas las entidades sin ánimo de lucro que promueven o difunden actividades de investigación.
Siguiendo con otros ámbitos, podemos citar también el deportivo, ya que no resulta muy conocido que los clubes deportivos son en realidad asociaciones. De esta manera, todas las actividades que tanto de lunes a viernes como durante los fines de semana llenan los polideportivos y campos de deportes son en realidad llevadas a cabo por entidades sin ánimo de lucro. Y ello alcanza incluso a las máximas categorías deportivas, pudiendo citar por ejemplo a aquellos clubes como el Real Madrid, Barcelona, Athletic Club y Osasuna, que han evitado su conversión en sociedades anónimas deportivas. De igual forma, todas las federaciones deportivas forman parte también de las entidades sin ánimo de lucro, al igual que muchas de las entidades organizadoras de distintas competiciones deportivas (y que pueden ir desde La Liga Nacional de Fútbol Profesional hasta las competiciones locales más modestas).
Y hasta en un área que en principio parece tan ajena a las entidades sin ánimo de lucro como pudiera parecer el empresarial, podemos encontrar numerosos ejemplos de dichas entidades. Podemos destacar, en primer lugar, las numerosas fundaciones existentes que han sido creadas por las compañías para canalizar a través de las mismas su responsabilidad social empresarial. Igualmente, aunque no resulte tan conocido, muchos de los más grandes grupos empresariales o inversores (como Ilunion o CriteriaCaixa por citar únicamente algunos ejemplos) se encuentran liderados por entidades sin ánimo de lucro. Y algo similar sucede con determinadas empresas que por ley deben pertenecer a entidades sin ánimo de lucro, entre las que podríamos destacar las Empresas de Inserción Social o los Centros Especiales de Empleo de Iniciativa Social.
Al mismo tiempo, podemos citar igualmente a todas las asociaciones empresariales existentes, tanto las formadas por empresas de un mismo sector (dentro de las cuales se encuentran también incluidos los llamados clústeres, que habitualmente ostentan la forma de entidad sin ánimo de lucro) como las generalistas.
Además, en el campo del emprendimiento, muchos emprendedores eligen la entidad sin ánimo de lucro para dar forma jurídica a sus proyectos. Pero adicionalmente a lo anterior, resulta que las entidades sin ánimo de lucro pueden ser un excelente vehículo para formar a futuros emprendedores en la puesta en marcha de proyectos y para la generación de proyectos piloto.
